Fragmentación familiar.

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Se aprecia con mucha preocupación, cómo cada vez más la familia venezolana, se ve fragmentada en sus diversas formas de conformación, en un proceso que ha sido progresivo, sensatamente accionado con intenciones muy amoral, entendiendo éste término como todo aquello carente de moral, eso ha acorralado a estas “asociación natural de la sociedad (…) y  espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas”, como lo define el artículo 75 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y presiona a una situación de existencia en la que las estrategias y acciones para sobrellevar adelante ésta semejante ofensiva, propicia salidas que terminan haciendo más vulnerables la consolidación y el fortalecimiento de éstos espacios.

En un primer momento y para nada estamos aludiendo un tiempo cercano, por tanto que nos referimos a un proceso de fragmentación que lo vemos evidenciado en una característica estructural de la composición de la familia y que tiene que ver con la presencia de uno sólo de los roles paterno o materno en su configuración, desde hace tiempo vemos familias en la que sólo existe el patrón de la madre o el del padre en el testimonio y ejemplo formativo de los hijos que crecen con semejante carencia, ello deja una situación en la que se desdibuja la función referencial importante de uno de esos roles fundamentales para lo que significa, la crianza, la socialización y la conformación del carácter y la personalidad de los hijos, ello para nada desdice de la realidad también presente, en la que muchas de esas familias caracterizadas con tal carencia, hagan gala de una sólida conformación de valores, actitudes y aptitudes en la formación de sus hijos, de eso hay muchos ejemplos.  Se trata aquí de asumir en la comprensión del problema que esta expresión de conformación familiar nos muestra una primera señal de esa fragmentación en la que se nos separa de uno de los roles sociales, importantes para la configuración del modelaje social requerido hoy, con la demanda de ciudadanos útiles a la sociedad.

Más adelante tuvimos que enfrentar como parte de la discusión histórica-política de la República, en muchos de nuestros grupos familiares la generación de grupos fraccionados con diversas y diferenciadas opiniones en torno a lo que se planteó como un debate de organización referencial acerca de nuestro proyecto histórico de país, en la que una parte de esas opiniones se le calificaba de chavista por compartir las ideas y referentes del proceso que vive Venezuela a partir del año 1998 y otro bloque calificado como escuálidos porque a diferencia de aquellos apreciaban en actitud disidente la perdida de los valores democráticos y asumían la creciente crítica a una forma de concebir la política en la que éstos últimos no se sienten representado, allí asistimos a una nueva forma de fragmentación en los referentes familiares y de relación en las que se veían confrontados y subyugados a esa apreciación política, diferenciadora y excluyente que mermaba las capacidades de comunicación y de construcción común del esfuerzo familiar.

Con ello los roles, en su interrelación padres-hijos, hijos-hermanos e hijos y padres con los abuelos y estos con los nietos, se desdibujaban en un esfuerzo por aparentar convivencia excluyendo ciertos puntos de conversación o confrontando posiciones en defensa de sus creencias.

Y por último, ahora nos toca otro aspecto de esa fragmentación en la cual, los hijos, en su anhelo de saberse dueños de su futuro y en el ejercicio de su auto-determinado derecho de buscar mejoras para garantizárselo,  acuden al encuentro de oportunidades en tierras foráneas y más allá de las proximidades familiares, con la confianza de abrirse a unas condiciones de mejora que sienten no poseer en nuestro país, aquí  otra expresión de la fragmentación familiar en la que vemos a nuestros hijos y nietos hacer cola a la salida del aeropuerto internacional para fraguarse lo que les pertenece, y aquí quedan los padres, abuelos, tíos y demás familiares en actitud de respeto por la decisión tomada, pero con desánimo y congoja por que se desprenden de una parte importante de sus vidas.

A qué nos invita este panorama?, sin duda alguna que a tomar conciencia de que semejante situación sólo apunta a desmotivar la estructura familiar del venezolano y que por tanto debemos tomar acciones y actitudes que nos fortalezcan espiritualmente para revertir tal objetivo, a concentrar esfuerzos individuales, familiares, comunitarios, gremiales y profesionales a desarrollar actividades de encuentro y solidaridad convencidos de valorar las cosas que contribuyan a generar lazos vinculantes en nuestros hogares, donde el hombre y la mujer de bien tengan un espacio para conversar, reflexionar y fortalecer actitudes de reencuentro que pronto propicien la reversión de éste síntoma de la vida contemporánea venezolana.

 

Prof. Freddy Enrique Hermoso Herrada.

e-mail: fenriqueh@hotmail.com

twitter: @1ENSOCIEDAD

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Acerca de "EN SOCIEDAD"

Lic. en Ciencias Políticas y Administrativas. Especialista en Gerencia de Programas Sociales. Profesor de Post grado de UCV y de la UCAB
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